martes, enero 19, 2010

ayer he caminado alrededor de cinco horas por cierto distrito de Lima
y me he dado cuenta que hay gente que no existe,
direcciones extraviadas,
casas que se prestan para que lleves tu tiza y le marques su número,
también hay gente que no sale afuera mientras hay luz,
son como vampiros acabados, viejos,
y hay personas que caminan como si la vida fuera bella,
estos son los más peculiares,
personas, también, que yacen en espera de la muerte en sus camas
y que no oyen el llamado a su puerta,
y por último hay personas que parecieran estar enraizadas en un lugar específo,
uno muy pequeño,
y que poco a poco se van confundiendo con el asfalto o los muros,
o las paredes,
y al final terminan siendo parte del decorado de aquellas calles.

3 comentarios:

plantita burocracia dijo...

Al parecer te has vuelto uno de ellos chivita preciosa ¿cuándo te vemos?

javier dijo...

Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla...

saludos Heli....

carlos lavida dijo...

La próxima lleva una cámara.
nos vemos