viernes, setiembre 18, 2009

la pintura que se eleva frente a nosotros,
ese gran pájaro que puede leerse,
es el mundo viéndonos, observándonos con sus pequeños ojos escrutadores,
pequeños ojos cucaracha oscura y piecitos delgados,
es nuestro reflejo también, de cierta manera,
la vorágine que ha de absorbernos,
hasta que ya no quede nada,
ni un poquito siquiera.

1 comentario:

carlos lavida dijo...

Un poema para kafka